viernes, 20 de mayo de 2011

Los dos gigantes de la previsión de salud en Chile (reescrito)

Existe en Chile, desde 1924, un Seguro Obrero Obligatorio que exige a los trabajadores bajo contrato a cotizar para obtener prestaciones de salud. En el año 1981, el Estado introdujo modificaciones legales, con el fin de permitir que los fondos de aquel seguro pudieran ser empleados para la contratación de seguros privados de salud. En favor de la promoción de seguros privados, el mismo decreto instauró las Instituciones de Salud Previsional.

En la actualidad, el Sistema de Salud Chileno está basado en instituciones que cumplen el rol de aseguradoras de prestaciones de salud para la ciudadanía. Dentro de estas instituciones hay dos que son las más relevantes: las Isapres y FONASA.

El Fondo Nacional de Salud (FONASA), creado el año 1979, es una institución pública que se encarga de entregar cobertura de salud, tanto a las personas que cotizan el 7% de sus ingresos mensuales para la salud en FONASA, como a aquellas que, por carecer de recursos propios, financia el Estado a través de un aporte fiscal directo. Asimismo FONASA da cobertura de salud a todos sus beneficiarios, sin exclusión alguna de edad, sexo, nivel de ingreso y enfermedades preexistentes, bonificando total o parcialmente las prestaciones de salud que les son otorgadas por profesionales e instituciones del sector público y privado.

Por otro lado, una ISAPRE (Institución de Salud Previsional) es una institución privada que capta la cotización obligatoria de los trabajadores que libre e individualmente han optado. Un punto a destacar, es que la entrega de los servicios y beneficios de salud se lleva a cabo en unidades de atención pertenecientes a las Isapres o, en su defecto, mediante el financiamiento del servicio prestado por personas, clínicas, hospitales o instituciones pertenecientes a terceros.
           
            A pesar de que el sistema de salud Chile este catalogado por la OMS (organización mundial de la salud) como uno de los 40 mejores del mundo, este no está exento de problemas. Entre estos esta la incompatibilidad de las Isapres con FONASA. FONASA es un sistema solidario, un sistema que cobra el 7% uses o no los beneficios de salud. Con esto las personas sanas, que no generan gastos, en salud, están pagando para poder prestar servicios a las personas enfermas que gastan más de su 7%. El problema radica en que las Isapres presentan servicios y beneficios dirigidos a la población joven, con esto, ocurre una migración selectiva de personas desde FONASA a Isapres. Al ser la gente joven, la que menos se enferma, la que migra, dejan a FONASA con personas que solo representan gastos los cuales deben ser suplidos por el estado si es que el fondo no da abasto. Es por esto que el saldo positivo que se creaba en FONASA por la gente que paga sin generar gastos es trasladado, como ganancias, hacia las Isapres.

En definitiva, hay que dejar en claro dos cosas: el actual sistema de previsión en Chile funciona en base a dos grandes instituciones. Las cuales son incompatibles entre sí, pero, aunque FONASA pierda parte de su autosustentabilidad económica, las Isapres son inamovibles, ya que el sistema público no tiene la capacidad de dar el servicio de calidad que se logra en las Isapres. Es por todo esto que hasta el día de que Chile tenga un sistema de salud público que este a la par con el sistema privado, la previsión en Chile estará en manos de estos dos grandes agentes.

Fuentes
- www.fonasa.cl
-www.isapres.cl
-www.minsal.cl

martes, 3 de mayo de 2011

Ciclistas por las veredas


La Bicicleta, inventada en 1817 por el alemán Carl von Drais, es un medio de transporte sano, ecológico, sostenible y muy económico. Se utiliza de igual manera en la ciudad como en zonas aledañas. Últimamente en Chile, la bicicleta se ha posicionado como una muy buena opción de transporte, análogamente se han desarrollado obras estructurales, para facilitar su uso, como las ciclovías, las cuales son vías exclusivas para bicicletas. El gran problema de estas vias es su mala implementación, puesto que, no dan abasto para la comunidad ciclista y la conectividad entre cada circuito de ciclovía es deficiente.

El día 14 de abril fue presentado al Congreso un Proyecto de Ley que modificaría la actual Ley de Tránsito, en su único articulo se reza “Se prohíbe asimismo a los peatones transitar por ciclovías, como también a ciclistas transitar por calles o avenidas. Pero si en la zona donde se pretendiere transitar a través de bicicletas no existieren ciclovías, se podrá circular por la acera con la debida diligencia y cuidado”. Analizando el artículo uno se da cuenta de por qué ha causado tanto revuelo esta iniciativa y es que, en él, se prohíbe a los ciclistas a circular por las calles dejándolos, en la mayor parte de la ciudad, obligados a usar las veredas, es por eso que sostengo que antes de eliminar a los ciclistas de las vías estos debieran contar con ciclovías suficientes y aptas.

Chile, carece de la cantidad suficiente de ciclovías como para contener el tráfico creciente de bicicletas, además, las organizaciones de ciclistas constantemente han manifestado su disconformidad hacia dichas vías, catalogándolas de incómodas, inseguras, inconexas e insuficientes, probablemente por lo angosto de estas y su falta de interconectividad. Si bien existe un proyecto que contempla aumentar la cantidad de ciclovías una restricción como esta no debiese regir hasta concretado el proyecto.

Aunque en la moción del proyecto se dice que “una regulación a nivel legal del uso de la bicicleta como medio de transporte es un paso importantísimo para el reconocimiento definitivo y permanente de esta forma de desplazamiento.”, la prohibición de circulación por las calles, más que afianzar este medio, provocara que el uso de la bicicleta se vuelva incómodo y por esta razón deje de usarse como medio de transporte, empeorando aún más los problemas de circulación de nuestra capital.

En conclusión, si es que queremos alguna vez llegar a ser un país con bajas tasas de accidentes peatonales y bajos índices de atochamiento vehicular, los diputados responsables de este proyecto debieran velar por la construcción de ciclovías que cubran las necesidades de nuestro país, antes de empezar a restringir a este limpio medio de transporte.